Historia
incaica del Perú
El
Perú es un país independiente que se ubica en América del Sur, es un país rico
en historia ya que en él se formó gran parte del Tahuantinsuyo.
Tahuantinsuyo
El Tahuantinsuyo fue un estado que abarcó cerca de 2 millones de kilómetros cuadrados, siendo este el más extenso en toda América antes de la conquista de los españoles. Uno de los acontecimientos más importantes en este lugar fue la guerra entre los dos hijos de Huayna Cápac: los hermanos Huáscar y Atahualpa, quienes se disputaron después que la soberbia de Huáscar le hizo creer que él era el legítimo heredero al trono, dando la contraria al testamento de su padre, el cual decía que Atahualpa era el elegido. Huáscar atacó a su hermano después de años de paz, comenzando la guerra. En medio de ella, la viruela traída indirectamente por los españoles acabó con la vida del monarca Huayna Cápac, lo cual trajo una guerra civil, y junto con la guerra por el trono fue un gran desastre demográfico, con el cual se perdieron cerca de 12 millones de pérdidas. Finalmente Atahualpa vencería en 1532 y mandaría a ejecutar a su hermano por traición.
Conquista Española
Cristóbal Colón mientras tanto ya había arribado en tierras americanas. Los
españoles luego usaban América para expediciones para encontrar vida humana, hasta
que llegó Francisco Pizarro inicialmente a islas de Centroamérica y causaron estragos
entre los indios. Atahualpa se enteró de su gran poder y les envió oro pensando
que eran dioses. A pesar de esto el primer encuentro directo con los españoles con
los incas en esos tiempos fue cuando los españoles se toparon en Cajamarca con un
ejército inca, justo después de haber terminado la guerra. Los españoles les pidieron
que los llevaran con su rey, y los incas lo llevaron junto con Atahualpa. Francisco Pizarro les encomendó a unos españoles que
vayan y le digan al rey que se reúna con este en Cajamarca. Él no los llevó armados
como gesto de buena voluntad, pero al ver la cantidad de indios que existía los
llevó con 10 hombres con caballos de guerra.
El inca les invitó a una cena, y se
cuenta que el inca les invitó vino pero los españoles no desearon temiendo que este
estuviera envenenado, y dijeron que estaban en ayunas, el inca dijo que el vino
no rompe el ayuno en sus tierras y para darles confianza tomó un sorbo de los dos
vasos para indicar que no tienen nada. Después de esto los españoles tomaron confianza
y brindaron junto con él. Luego ellos lo invitaron a Cajamarca para encontrarse,
pero con la condición de no llevar soldados como gesto de paz, y el inca aceptó
gustosamente, aunque fue con cerca de 30 a 40 mil hombres (sirvientes y guerreros)
desarmados por orden suya, porque su propósito era capturar a los españoles como
a animales (solo con las manos y, de ser necesario, boleadoras). Pizarro, en cambio,
los esperaba con 180 españoles y 37 caballos indios auxiliares.Captura y muerte de Atahualpa
Atahualpa aceptó la invitación
y comenzó el trayecto hacia la reunión con una marcha de miles de sus súbditos,
mayormente bailarines, músicos y cargadores de servicio. El desplazamiento le tomó
buena parte del día, por lo cual los españoles se organizaron y escondieron las
tropas españolas dentro de la ciudad. Atahualpa cometió el gran error de subestimar
el poder de los españoles y acudió escoltado de tan solo entre 3 mil y 6 mil hombres,
mientras el resto de su ejército quedó fuera de la ciudad, delante de la entrada.
El Inca, se condujo a la plaza, donde se sorprendió al ver a ningún español, les
preguntó a sus espías donde estaban todos y ellos le dijeron que estaban escondidos
de miedo. De pronto, avanzó hacia Atahualpa un fraile acompañado de un intérprete
indígena. El fraile, inició el Requerimiento, un texto creado para esa ocasión para
Atahualpa, como procedimiento formal para exigirles, bajo amenaza de guerra, renunciar
a su religión pagana y que aceptara el catolicismo. El Inca notó que el fraile miraba
su breviario antes de pronunciar las frases del Requerimiento y guiado por la curiosidad
se la pidió. El cura le explicó que ahí salía la palabra de Dios. Atahualpa cogió
el libro, lo revisó y se los acercó al oído, indignándose porque no oía ninguna
palabra ni sentía que ese objeto fuera así de poderoso, lo lanzó muy lejos con furia,
gritando que no se sometería ante nadie por ser hijo del sol, y que no conocía la
religión que el cura le hablaba.
El cura, ofendido, les
incitó a Pizarro y a los soldados españoles a combatir al “idólatra”.
Fue así que Pizarro ordenó
a sus hombres que entraran en acción, y con un falconete (cañón antiguo) disparó
en contra de Atahualpa, matando y mutilando a los que en su línea de fuego encontró.
Y antes que los indios se recuperasen, los españoles al grito de « ¡Santiago, Santiago!
» salieron los caballos de guerra y mataron a todos los que se encontraban en su
camino.
Como resultado del encuentro
entre 4 mil y 5 mil personas murieron, otros fueron heridos y en los españoles solo
hubo un muerto (u n esclavo negro)
y varios heridos. Después Atahualpa fue capturado y llevado a prisión.
Atahualpa estando en prisión se dio cuenta que los españoles querían el oro
y plata, así que le propuso a Francisco Pizarro llenar 1 sala, hasta donde
llegaba su mano alzada, con diversas piezas de oro, y dos veces la misma sala llena
de objetos de plata. Pizarro se apresuró a confirmar la promesa por escrito en un
acta.

Después de varios meses, Atahualpa ya habría cumplido su parte del trato, fue
hallado en un juicio para determinar la situación final de él. Se le hicieron muchas
preguntas, y al final del juicio se le fue culpable de idolatría, herejía, regicidio,
fratricidio, traición, poligamia e incesto y fue condenado a morir quemado en la
hoguera. La sentencia se dio el 26 de julio de 1533 y para ese mismo día se programó
la ejecución de la misma. A las 7 de la noche Atahualpa fue sacado de su celda y
llevado al centro de la plaza, donde se hallaba clavado un tronco. Allí, rodeado
de los soldados españoles que portaban antorchas y del mismo cura que alentó a los
soldados a combatir contra Atahualpa. Él fue puesto de espaldas al tronco y atado
mientras que sus pies eran arrimados leños. Viendo que iba a ser quemado y que ninguno
de sus restos iba a ser conservado, le habló al cura y le aceptó la oferta que le
hizo, es decir, bautizarse como cristiano para que de esa manera cambiar la pena
de hoguera como garrote; de esa manera su cuerpo sería enterrado. Fue bautizado
allí mismo y le pusieron de nombre Francisco. Luego se le enrolló una soga al cuello
ajustándola al cuello, procediendo a su estrangulamiento.Muerto Atahualpa, terminó por siempre la dinastía de los Incas, y, junto con ellos el gran imperio del Tahuantinsuyo.


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